Cómo empezamos juntos
El inicio del proceso no es un formulario ni una llamada de ventas. Es una conversación honesta sobre lo que sabes, a quién quieres enseñárselo y dónde está el obstáculo real.
El inicio del proceso no es un formulario ni una llamada de ventas. Es una conversación honesta sobre lo que sabes, a quién quieres enseñárselo y dónde está el obstáculo real.
Antes de estructurar cualquier contenido, necesitamos entender qué tipo de conocimiento tienes, qué formato estás considerando (taller presencial, curso online, formación corporativa) y cuál es el nivel de tu audiencia.
Esta primera fase no tiene una duración fija. Para algunos expertos es una conversación de una hora. Para otros, requiere dos o tres sesiones de exploración. La profundidad del diagnóstico depende de la complejidad del dominio de conocimiento.
Una sesión sin agenda fija donde el experto explica lo que sabe y cómo lo ha enseñado hasta ahora. No hay respuestas correctas ni incorrectas. Solo escucha activa y preguntas que abren perspectiva.
Juntos construimos un inventario de lo que el experto domina. Conceptos, procedimientos, heurísticas, casos. Todo lo que forma parte del saber que quiere transmitir, sin juzgar si es demasiado o demasiado poco.
Una vez visible el mapa completo, tomamos decisiones sobre qué entra en el taller o curso y qué queda fuera. Esta selección es crítica. El error más común de los expertos es querer incluir todo.
Con el diagnóstico completo, diseñamos un plan de trabajo específico para tu caso. No hay dos expertos iguales, y el programa se adapta al tipo de conocimiento, la audiencia y el formato de entrega.
No necesitas tener todo claro antes de contactarnos. Precisamente de eso trata el inicio del proceso: de ordenar lo que ya tienes.